Actualidad sobre el crowdlending e información útil para inversores y pymes

En estas últimas semanas, cualquiera de nosotros ha recibido innumerables noticias sobre la alerta sanitaria del coronavirus y ha comprobado sus bruscos efectos sobre sus ahorros. En un entorno de tipos cero, con los ahorros perdiendo poder adquisitivo, muchos inversores estaban satisfechos de la evolución de la bolsa en estos últimos meses.

En apenas tres semanas, sus expectativas de ganancias se han esfumado, con caídas en torno al 12% en el Ibex 35, y en algunos sectores concretos especialmente afectados, superiores al 30%.

Seguramente alguien dirá que en momentos así no hay que dejarse llevar por el pánico y conviene ‘estudiar oportunidades’. Desde aquí, ni le damos ni le quitamos la razón. Cada uno tiene sus fórmulas para estos momentos y todo el derecho a aplicarlas.

Nuestra reflexión es otra, y va por la línea de como reducir el impacto de un shock de la envergadura del impacto del coronavirus en la economía mundial, del que sin duda nadie puede escapar del todo. Pero sí puede mitigar los riesgos de que un acontecimiento -uno sólo- pueda dar al traste con los ahorros y los esfuerzos e ilusiones que llevan detrás.

Es muy conveniente definir las necesidades que queremos cubrir con el ahorro, tales como una renta tras la jubilación, conseguir la compra de una casa, dejar un patrimonio a los hijos, o dar la vuelta al mundo. Hecho esto, el siguiente paso en una ortodoxia inversora sería definir el nivel de riesgo que estaríamos dispuestos a asumir, algo difícil de definir, pero que va ligado tanto al ‘carácter’ del inversor, como a su edad y a lo crítico que resulte el ahorro. No es lo mismo invertir con 35 años que con 65, ni hacerlo para una casa o para un viaje. El riesgo -lo que se estaría ‘dispuesto a perder para ganar algo’- es diferente.

 

Y para proteger los ahorros de acontecimientos como el coronavirus, la primera regla sigue siendo la diversificación. Esto supone repartir los ahorros entre diversas clase de instrumentos (Bolsa, Inmuebles, Renta fija privada, Deuda pública…), de sectores (Telecomunicaciones, Financiero, Energía,…), y plazos. Y dejando siempre una parte en liquidez para el consumo diario… y para imprevistos.

 

Y aquí es cuando conviene conocer en que clases de activos puedo invertir y que hay detrás de cada clase de inversión. Comprar una vivienda es una gran inversión y puede servir para generar una renta de alquiler y una ganancia a largo plazo (o patrimonio para los hijos) si la elección del inmueble es adecuada. Pero no tiene liquidez y el plazo de retorno es generalmente muy largo y la gestión compleja (alquileres, tributación…).

Invertir en Bolsa y hacerlo en Fondos puede resultar casi lo mismo, si el Fondo acaba invirtiendo en Bolsa, por lo que no estaríamos repartiendo riesgos sino concentrándolos si no sabemos en realidad lo que hay detrás de un Fondo.

 

Cada activo tiene sus características y no los hay intrínsecamente mejores o peores sino adecuados no adecuados a una situación concreta.

 

Finalmente, la adecuación no es algo individual, sino global. Lo adecuado no es un activo, sino una cartera de activos que puedan equilibrarse unos con otros porque siempre habrá una inversión que irá mal, pero lo importante es que la cartera no esté correlacionada, es decir, que no haya acontecimientos que puedan arrastrar al abismo a todos sus componentes.

Pongamos un ejemplo. En el contexto de esta alerta sanitaria, hostelería y transportes son dos sectores afectados negativamente. Pero para los sectores de salud o tecnología los impactos de esta situación -sin duda indeseada- son positivos. Una cartera con inversiones en las dos clases de activos podrían compensar los efectos de una situación adversa, en lugar de acentuarlos.

Aquí es donde es necesario conocer activos donde invertir y que nuevas opciones existen. Y donde el Crowdlending es una opción muy poco conocida aún.

El crowdlending son préstamos a empresas que deben ser devueltos en un plazo y con un interés concreto.

Invirtiendo en Crowdlending podemos decidir el sector, la empresa, el grado de solvencia de la misma, el plazo, el interés, el territorio de la inversión… Y se puede participar en una inversión desde sólo 100€, por lo que las posibilidades de diversificación son enormes.

 

El Crowdlending es una inversión de renta fija, y su rentabilidad no está condicionada por acontecimientos de la vida ordinaria, sino que es un compromiso que la empresa adquiere y con el que responde con todo su patrimonio y en ocasiones incluso con garantías adicionales de sus gestores.

 

En situaciones como la actual, los títulos de renta fija, sean públicos o privados, permiten mitigar los efectos de una caída en las inversiones en Bolsa o Fondos de inversión.

Nuestra recomendación es que conozcan estos nuevos activos y comprueben sus características. En la plataforma de Colectual cada proyecto publicado cuenta con un extenso informe sobre la compañía y puede conocer este activo desde sólo 100€.

Las inversiones en Crowdlending son un activo de riesgo, y como tal, puede generar pérdidas al inversor. Invertir en Crowdlending de la mano de Colectual que es una sociedad autorizada por la CNMV, da un plus de confianza de que la selección de las inversiones se ha realizado de forma rigurosa y profesional.

Le invitamos a conocer el Crowdlending con Colectual.

Guía del Crowdlending en España

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