Actualidad sobre el crowdlending e información útil para inversores y pymes

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El inicio del curso.

Si estás leyendo este post a finales de Agosto, probablemente seas de las personas que ya están trabajando, regresando unos días antes para poner orden en algunos asuntos antes de que el primer lunes de Septiembre entierre el recuerdo de las vacaciones del verano y nos traslade a la dura realidad.

Iniciamos este post enlazando con el que hicimos a final de Julio en el que repasábamos los indicadores de la economía española, en general los mejores desde 2008, enmarcados además en una coyuntura económica internacional igualmente favorable en términos generales. Va bien la economía española y como también va bien la de nuestros socios comerciales europeos, no se divisan nubarrones en un horizonte cercano.

En aquel post aplazábamos a Septiembre el momento de tomar decisiones sobre dónde invertir nuestros ahorros para obtener una rentabilidad aceptable, entendiendo como tal aquella que al menos permita ganar a la inflación y a los impuestos. Esta debería ser nuestra expectativa mínima de rentabilidad.

Poniéndole cifras a esta idea, considerando que el dato avanzado de inflación de Agosto, publicado hoy, resulta ser del 1.60% interanual, y suponiendo una tasa impositiva media del 25%, que aplicaría a amplios sectores de la población española, mantener el valor de nuestros ahorros exigiría obtener una rentabilidad nominal mínima del 2%.

Rentabilidades por debajo del 2% suponen hoy la pérdida de valor de nuestros ahorros.

Ahora, trazaremos un plan para hacer una asignación de activos o asset allocation, que supone decidir que porcentaje de mis ahorros destino a cada categoría de activo donde puedo invertir de forma que:

– Tenga disponible la liquidez que voy a necesitar en un horizonte previsible de al menos un año. A falta de previsiones concretas, sirve aplicar la regla del 10% en productos líquidos o muy líquidos.

– Suponga una diversificación adecuada del capital, en instrumentos, productos, plazos, sectores y países, de forma que un potencial problema no afecte a toda la cartera.

– Combine productos de más riesgo, con otros de menos riesgo, conformando un mix rentabilidad-riesgo aceptable.

Repasando los productos ‘elementales’ que citábamos en aquel post, una parte de la posición de liquidez la mantendríamos en depósitos bancarios (seguros en España para importes hasta 100.000 € por titular), y descartaríamos -en mi opinión- la deuda pública, pues con valores negativos a corto y medio plazo, sólo serían aceptables para inversores institucionales que deban equilibrar carteras complejas.

Por lo que se refiere a Bolsa (inversiones en empresas cotizadas), si no se tienen conocimientos económicos de coyunturas sectoriales -qué factores externos pueden influir en que a una empresa de un sector concreto le vaya bien o mal en el futuro-, lo más simple sería componer una cartera con valores del Ibex 35, que son los más líquidos del mercado. Diversificando sectores (energía, financiero, comunicaciones…), y valorando su comportamiento en los últimos años, tanto en la variación de su cotización como en el dividendo para el accionista. Es responsabilidad de cada uno -no existen recetas- la elección de las empresas, pero debe asegurarse la diversificación de empresas y de sectores.

Para hacer esto mismo, existe la alternativa de los Fondos de Inversión, en cuyos folletos informativos (consultables en la Web de la CNMV), se informa de su política de inversión, los tipos de activos en los que invierte, su horizonte temporal, las comisiones de gestión y depositaria y las limitaciones a la retirada de fondos. Todos los fondos tienen un documento resumen (DFI, datos fundamentales para el inversor), de lectura obligatoria para cualquier inversor.

Los Fondos de Inversión son, en mi opinión, la mejor opción si nos proponemos una diversificación por países.

Salvo que seamos inversores expertos, no es fácil invertir en valores del Dow Jones, el Nasdaq o el Nikkei, porque aun estando accesible en plataformas tecnológicas, hay que seguir a diario las informaciones que afectan a un mercado para tomar decisiones sobre dónde invertir (entrar o salir). Esto parece factible para valores españoles, y menos para valores de mercados lejanos.

A la hora de escoger un Fondo para estas inversiones, es conveniente valorar la experiencia de sus gestores y sus performances (desempeño, comportamiento) recientes.

Para comparar la performance de los fondos se emplean medidas como el ratio de Sharpe o el índice Beta. Sin entrar en detalles técnicos, diremos que son índices que sirven para comparar sus comportamientos en el pasado y distinguir entre gestores buenos y menos buenos… en el pasado. Todo ello enmarcado en el proceso de selección de Fondos.

Si te gusta la bolsa, debes estar preparado para emociones fuertes

Tanto la Bolsa como los Fondos que invierten en sociedades cotizadas comparten el problema de la volatilidad. A quien le guste la Bolsa ha de estar preparado para emociones fuertes.

Aquí tenemos la serie de variaciones mensuales del Ibex 35 el pasado 2016:
Ene 2016 -7.63%
Feb 2016 -4.02%
Mar 2016 +3.09%
Abr 2016 +6.26%
May 2016 +0.09%
Jun 2016 -9.64%
Jul 2016 +3.87%
Ago 2016 +1.51%
Sep 2016 +0.72%
Oct 2016 +4.76%
Nov 2016 -4.98%
Dic 2016 +7.64%

En 9 de los 12 meses, la variación en el mes fue, en valor absoluto, superior al 3%. Las cotizaciones se pueden ver afectadas por factores económicos globales, no relacionados directamente con la empresa. Ayer mismo un ‘estadista’ oriental lanzó un misil que sobrevoló Japón, y esto puede dar al traste con las perspectivas económicas generales o las de algunas empresas concretas (…e incluso males mayores).

Del mismo modo, si varios inversores institucionales toman posiciones bajistas con un valor, lo pueden conducir a su ruina, con independencia de sus fundamentales técnicos y de la evolución de la empresa.

Por tanto, si se invierte en Bolsa o en Fondos que invierten en Bolsa, si es posible mantengamos un stop-loss o ‘decisión automática de acción para limitar pérdidas’, si la cotización baja de un nivel prefijado (por ejemplo del 15%). Si es bolsa, vendiendo y si son fondos traspasando a fondos refugio.

Ahora hablemos del Crowdlending: los Préstamos Colectivos a Pymes.

Por el contexto de este post, supongo que el lector ya debe conocer lo esencial del Crowdlending. Muy sintéticamente, señalamos sus principales características:

– Permite obtener rentabilidades muy interesantes, superiores a otros productos de renta fija, con un riesgo moderado. (Pero con riesgo)

– Permite una diversificación máxima, porque puedes invertir desde 100€ en muchas operaciones y reducir el riesgo de que un problema en una pyme tenga un fuerte impacto.

– Puedes conocer todos los detalles del proyecto donde inviertes: la empresa, el destino de los fondos, el curriculum vitae de los administradores…

– Vas recuperando tu inversión mes a mes, y puedes retirarla o reinvertirla.

– Tú eres el protagonista y decides el destino de tu dinero, el proyecto concreto al que apoyas.

– Tu inversión no está relacionada con acontecimientos generales de la vida económica. Salvo una hecatombe económica o un apocalipsis zombi, depende sólo de la evolución de la empresa.

En España existen varias plataformas donde es posible conocer, escoger e invertir en préstamos a Pymes. Poco a poco el Crowdlending va siendo conocido y ya va siendo considerado como un activo atractivo para invertir entre inversores particulares y profesionales.

Desde Colectual animamos a conocer las ventajas del Crowdlending como activo equilibrador en una cartera.

Nuestra recomendación es que se considere el Crowdlending entre los planes del inversor para rentabilizar su cartera.

Y para familiarizarse e ir conociendo su funcionamiento, sus reembolsos mensuales, la posibilidad de reinversión en nuevos proyectos, etc., es suficiente con invertir menos de un 5% de la cartera.

Con rentabilidades esperadas en el entorno del 5 ó 6 %, representa como tres veces el suelo de rentabilidad que nos proponíamos superar al inicio del post para que nuestros ahorros no pierdan valor.

Hay que desconfiar de quien ofrece rentabilidades muy elevadas y pretendidamente muy seguras.

Hay una regla básica en el mundo de las inversiones. Mayor rentabilidad siempre implica mayor riesgo.
Hay que desconfiar de las opciones que propongan altas rentabilidades, fuera de lo que parece ‘normal’ en la coyuntura actual de los tipos de interés y que son pretendidamente seguras. Los rendimientos excepcionales que prometen pueden ser sólo cebos para apropiarse de los ahorros ajenos.

Ante cualquier duda es imprescindible asegurarse de que la entidad que las oferta está autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores y no se trata de un chiringuito financiero o de un operador ilegal.

Tampoco se fíe si le dicen que sólo es un operador alegal. En España, tanto la función de asesorar como la de gestionar inversiones son profesiones reguladas por ley y que requieren de autorización y registro en la Comisión Nacional del Mercado de Valores o en el Banco de España.

La prudencia está en la base de la gestión de inversiones, y hay que ser prudentes tanto en la selección de productos como en la de asesores y proveedores.

Nuestros mejores deseos para el inicio del curso.

Y los mejores éxitos en una asignación acertada de activos en la cartera.

Es posteriores artículos hablaremos de los seguimientos y correcciones a realizar en la asignación de activos para mejorar la rentabilidad de nuestra cartera.

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