Actualidad sobre el crowdlending e información útil para inversores y pymes

Se suceden las noticias a velocidad de vértigo. De ahí que el título tenga esa referencia del momento donde tratamos de poner en claro la situación y como interpretamos desde Colectual el momento desde la óptica del inversor.

Esta semana hemos conocido el informe del FMI donde se estimaba el impacto de la crisis del Covid-19 sobre las economías occidentales, donde España resulta de las peores paradas. De un incremento del PIB previsto para 2020 del 1.6% pasamos a una caída del 8% y un paro del 21%, estimando que tardaremos al menos dos años en situarnos al nivel de 2019.

El FMI añade a nuestro país un peor pronóstico por la importancia del sector turístico, muy afectado por las restricciones al transporte y los cierres de fronteras. Reitera la idea de que la recuperación económica comenzará cuando remita la crisis sanitaria.

Por ello, empezaremos por repasar la evolución de la pandemia, sobre la que se van formando un consenso general de que las cifras mejoran día a día, al menos en las economías más avanzadas.  Las cifras de nuevos contagios van remitiendo y en algunos países con mejoras muy claras, ya se está hablando de como se producirá el desconfinamiento de la población para tratar de evitar nuevas oleadas de la enfermedad, que parecen inevitables, pero seguramente de menor gravedad que la actual.

El paisaje tras la batalla.

Tímidamente, y supeditado siempre a lo anterior, comienza a hablarse de como será la recuperación y por la opinión que hemos observado entre diversos analistas financieros, parece que la forma de U es la que cuenta con más adeptos, seguida por los que se decantan por una W (sucesivas recaídas) y son minoritarios los pronósticos en V (una rápida recuperación) o incluso con forma de logo de Nike (remontada muy lenta y de larga duración).

Pero una cosa es lo que dicen los ‘creadores de opinión’ y otra lo que hacen los ‘agentes económicos’.  En este contexto, lo cierto es que el Ibex35 caía ayer 15 de Abril un 28% en el año, y existe un pesimismo entre los inversores que se traduce en una preferencia por la liquidez, con contadas excepciones de quienes buscan comprar barato en esta tormenta.  De nada parecen servir los fundamentales de compañías con larga experiencia empresarial y probados modelos de negocio, la liquidez parece primar sobre otras consideraciones.

Desde aquí no podemos dar ni quitar razones a unos u otros. No tenemos un gran equipo de análisis financiero y nuestras fuentes de información son las mismas a las que usted puede acceder libremente, pero hemos tratado de seleccionar y ordenar la información que nos parece esencial para entender este momento y en base a la cual creemos que la recuperación será relativamente rápida y podríamos incluso haber tocado fondo en algunos aspectos de la crisis económica.

No estamos diciendo que esto haya acabado ya, ni mucho menos. Las previsiones del paro en España son dramáticamente malas y va ha hacer falta consenso social y muchísimos recursos para que no revienten las costuras del estado. Sin embargo, creemos que hay razones para el ‘optimismo’, que entrecomillamos por pudor.

Razones para el optimismo.

1 – Acuerdos mundiales. Parece que existe consenso sobre la gravedad de la situación, lo que ha permitido que, con extrema rapidez (menos de un mes) se hayan logrado acuerdos y desplegado iniciativas que favorezcan la recuperación:

  • Eurogrupo. Facilidades de financiación a los estados destinadas a combatir los impactos económicos de la pandemia, sin condiciones y con flexibilidad sobre el déficit y el endeudamiento, al contrario que en la crisis del 2008.
  • Reserva Federal. Movilización de fondos sin precedentes destinada a la financiación empresarial y la reactivación económica.
  • Acuerdo OPEP-Rusia-USA. Hoy por hoy, el petróleo sigue siendo el combustible que mueve la economía. Tener un marco de estabilidad de precios y un nivel en torno a 25-30 USD, debe permitir reactivar la demanda y la actividad económica.

Puede existir la duda lógica de si será o no suficiente, pero un despliegue así es algo inédito.

2 – Sensación de que lo peor desde la vertiente sanitaria podría haber pasado ya. Y su correlación económica. Del mismo modo que las cifras de la enfermedad en España son menos malas en las últimas dos semanas, ocurre lo mismo con el Ibex35, que después de caer un 30% en Marzo, remontaba hasta el 15 de Abril un 12% sobre el mínimo de esta crisis, el 16 de Marzo. Una constatación más de que los problemas sanitarios y económicos van unidos.

3 – Experiencias de crisis pasadas. Lo indicábamos en posts anteriores. La velocidad aumenta.  Las crisis económicas se recuperan cada vez con mayor rapidez. Y la última crisis sanitaria comparable en occidente, en 1918, se resolvió con un balance humano aterrador, pero desapareció en menos de dos años. No hemos vuelto a tener otra, pero es verosímil pensar que los avances de la ciencia en 100 años permitirán reducir, como ya parece, los daños y la duración de la pandemia.

4 – Robustez del sistema financiero en España. Dudábamos si incluir este concepto, pero, aunque sea por contraste con la crisis del 2008 debemos incluirlo. En aquel momento, el sector bancario fue parte del problema y poco pudo ayudar en la solución. En este momento, la financiación privada puede contribuir de forma relevante a la reactivación económica. En esta crisis otros actores como fondos de capital riesgo, venture capital o iniciativas de financiación colectiva (Crowdlending) están más desarrolladas y constituyen alternativas eficaces de financiación a las empresas.

5 – El sentir de la sociedad en esta crisis.  (Intangible pero importante). En la crisis del 2008 había un sentir en la población de enfado y crispación. En esta crisis percibimos un apoyo entre todos contra un enemigo común, solidarios para aplaudir y valorar sectores y empleos con frecuencia olvidados. Creemos que ese espíritu nos hace socialmente más fuertes para salir adelante.

 

Aquí y ahora: El inversor en España a mitad de Abril

Desde Colectual creemos que al igual que el país no se puede detener, la actividad de inversión no se debe detener, aunque el contexto actual pueda requerir reforzar las precauciones adicionales hasta que se despejen las incertidumbres que sobre la recuperación existen hoy. Señalamos las que nos parecen más importantes.

  • Primar la seguridad por delante de la rentabilidad. Significa apostar por la solvencia de quien está detrás de las inversiones. ¿pueden su balance y su modelo de negocio superar esta crisis?
  • Apostar por sectores que resulten ganadores en esta crisis: tecnología, salud (farma, bio…), bienes de primera necesidad, sectores esenciales, … De momento, esperar a que se despejen las incógnitas sobre los sectores más afectados.
  • Recuperar liquidez con rapidez: invertir en plazos cortos y si es posible con reembolsos prefijados.
  • Descorrelacionar carteras. Incluir activos que no estén afectados por titulares del periódico, y que puedan incluso neutralizarse mutuamente en caso de un problema sectorial relevante.

Y por último insistimos en lo que para nosotros constituyen las tres reglas básicas de todo inversor: diversificar, diversificar y diversificar.

Hay un elemento adicional: la responsabilidad de ayudar en estos momentos. Invertir en Pymes es una forma de ayudar a superar esta crisis.  Es un criterio adicional, no sustitutivo ni contradictorio con ninguno de los anteriores.

Creemos que es posible considerar estos elementos en las inversiones en Crowdlending en préstamos a Pymes españolas.  Hay excelentes compañías que pueden encajar en estos criterios donde un inversor puede obtener una rentabilidad adecuada, también en los momentos actuales.

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